
y ya cansado de esperar , amartillo el revolver con suma cautela desplazando el martillo lentamente, y se levantó viendo que los managuillos y el cura se retiraban por la puerta de la sacristia cerrando tras de ellos la pesada puerta tallada en relieve con imagenes de angeles y santos y un tirador de hierro dorado haciendo un golpe seco al choque de la puerta con el marco, esta es la mia se dijo: y con el revolver preparado se levantó del asiento desplazandose sobre el suelo como un gato silencioso, sin el menor ruido se acercó hasta el banco
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